Créditos cuya existencia o cuantía se discute en un pleito. Mayor riesgo y, por ello, mayor descuento y potencial.

Un crédito litigioso es aquel sobre el que existe un procedimiento judicial abierto que discute su existencia, su importe o su exigibilidad. Esa incertidumbre hace que se cedan con un descuento importante respecto a su valor nominal. Quien lo adquiere asume la posición del cedente en el pleito y, si la resolución le es favorable, puede obtener una rentabilidad elevada sobre el precio pagado.
No basta con que el deudor no pague: el crédito es litigioso cuando hay un pleito vivo sobre su propia existencia o alcance. Mientras se discute, nadie sabe con certeza cuánto vale, y ese es el origen del descuento.
Cuando recae sentencia firme, el crédito deja de ser litigioso: su importe queda fijado y el riesgo desaparece o se concreta.
Es la particularidad más importante. Cuando se cede un crédito litigioso, el deudor puede extinguir la deuda reembolsando al cesionario exactamente el precio que pagó por el crédito, más los intereses y las costas, dentro del plazo legal.
Significa que, en el peor de los casos, el inversor recupera lo pagado más intereses y costas. Hay que analizar caso por caso si el retracto es aplicable y qué efecto tiene sobre la operación.
Analizamos el pleito y sus probabilidades, valoramos el colateral y el efecto del posible retracto, y le ayudamos a fijar un precio de cesión coherente con el riesgo. Después, seguimos el procedimiento hasta su resolución.
Si el litigio prospera, la rentabilidad sobre el precio de cesión puede ser elevada, precisamente porque el descuento de compra es mayor. Es una inversión de más riesgo y, por tanto, de mayor potencial; el análisis jurídico del litigio es el factor determinante.