La cesión de remate permite invertir en un inmueble adjudicado en subasta sin haber pujado. El rematante cede su derecho a un tercero, que recibe la adjudicación. Es una vía cada vez más utilizada por el inversor que quiere seguridad sobre el precio.
Cómo funciona
Un postor gana la subasta y obtiene el derecho de remate. En lugar de adjudicarse él el bien, cede ese derecho —normalmente por un precio— a otro inversor, a cuyo favor se otorga la adjudicación.
Ventajas
- Se accede a un activo ya rematado a buen precio.
- Se evita la incertidumbre de la puja.
Qué comprobar antes
La validez y los requisitos legales de la cesión, las cargas registrales y la situación posesoria del inmueble. El acompañamiento jurídico es esencial.
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